Antes de mover un tabique, mide cómo se comportan la luz y la mirada. Prolongar zócalos, encimar planos y hacer coincidir jambas con muebles crea continuidad. Los techos parecen más altos cuando las uniones son mínimas y las sombras controladas, reduciendo elementos y reforzando un horizonte visual limpio, calmado y elegante.
Selecciona superficies con grano fino y tacto sedoso que absorban luz sin apagarla. Pinturas minerales mate lavables, roble claro con poro sutil y tejidos con hilos peine aportan profundidad íntima. La clave es evitar brillos excesivos, priorizar envejecimiento digno y permitir que las manos noten refinamiento sin ostentación.
Deja respirar esquinas y encimeras. Un estante menos puede abrir perspectivas y mejorar uso cotidiano. El vacío revela arquitectura, simplifica limpieza y permite que pocas piezas buenas brillen. Practica edición constante, guarda fuera de vista y acepta que el silencio espacial es un material tan valioso como la piedra.